Desde el 2 de agosto es oficial: el Artículo 50 del AI Act obliga a etiquetar el contenido generado o manipulado con IA que pueda pasar por auténtico.
La norma habla de marcas de agua digitales y señales técnicas detectables. Pero eso vale para lo que sale directo de un generador. No vale para el texto que yo escribo con ayuda de una IA, lo reescribo tres veces, lo corrijo y lo firmo con mi criterio. Ese proceso no deja huella técnica ninguna.
Llevamos años compartiendo titulares sin verificar, estadísticas sacadas de contexto, infografías mal hechas y opiniones disfrazadas de dato. Nada de eso lo escribió una IA y ha hecho más daño a la credibilidad de esta red que cualquier texto generado con ayuda de una herramienta.
El problema nunca ha sido la herramienta. Es la honestidad de quien publica. Usar IA para escribir mejor, más rápido y con menos errores no me hace menos veraz.